La verdad es que no imaginé que iba a tener ganas de escribir tan pronto una entrada a mi recién estrenado blog. Y es que así como lo describo en el encabezado, quiero escribir sobre las cosas que van apareciendo día a día.
Esta mañana me enteré de la triste noticia del fallecimiento de Chris Squire, músico del grupo Yes, del cual fuera único bajista desde sus inicios hasta estos días. Y esta noticia me pega de varias maneras.
Por empezar, Squire era miembro de una de las más importantes bandas de la historia del Rock Progresivo, la cual conocí alrededor de mis 14 años de edad, después de conocer a Emerson, Lake & Palmer, el otro grupo iniciático para mí en lo que fue mi acercamiento a la música. Si bien siempre escuché música y fui un fan de Los Beatles, descubrir el Rock Progresivo fue un cambio en mi vida. Fue un momento determinante que cambió el rumbo de mi vida y me llevó a tocar la batería, el instrumento que toco hace casi 40 años.
Esos grupos fueron la “banda de sonido” de mi adolescencia, me permitieron emocionarme, creer que había algo mejor, más allá de la música “comercial” de aquellos tiempos, pero también fueron una pilar importante en la búsqueda de mi identidad, algo tan importante en la adolescencia. Pertenecer al grupo “selecto” de escuchadores de Rock Progresivo me permitió conocer gente con mis propios gustos e inquietudes, disfrutar varios años de mi vida y encontrar amigos con quienes compartirlo.
Después de unos años descubrí otra música, el jazz-rock o jazz-fusión, como se lo llamó en esa época, a través primeramente del gran Chick Corea y después otros genios de la música. Cambié de gustos, toqué otra música, pero siempre en el fondo de mi corazón estuvo presente la música con la que empecé a “ser”. Creo que no importa cuál sea el estilo, si la música es buena nunca se deja de disfrutar. Es así como cada tanto volvía a mi amado Yes, a disfrutar de sus hermosas melodías, su fuerza, su ternura, su calidad, su creatividad.
Pero otro punto de vista de esta noticia es empezar a ver, a reconocer, que los ídolos de nuestra adolescencia se empiezan a ir y junto con ellos se empieza a ir una parte importante de nuestras vidas. Que, por más doloroso que sea, hay que reconocer que hay un final, que estamos grandes y que lo que creíamos eterno en nuestra juventud (justamente por ser jóvenes) no lo era. De todas maneras, esa parte de mi vida que guardo como un tesoro lleno de buenos momentos, me va a acompañar para siempre.
A los que creen que Chris está ahora en otro lado, créanme que los envidio. Yo siento que ya no hay más nada para él, pero nos queda su música (como se dice siempre en estos casos). Y ligado a su música están los maravillosos recuerdos que nos dejó.
A ese gran músico que se fue, a su recuerdo, le doy las gracias por todo lo que me dio.
Adiós Chris!
Esta mañana me enteré de la triste noticia del fallecimiento de Chris Squire, músico del grupo Yes, del cual fuera único bajista desde sus inicios hasta estos días. Y esta noticia me pega de varias maneras.
Por empezar, Squire era miembro de una de las más importantes bandas de la historia del Rock Progresivo, la cual conocí alrededor de mis 14 años de edad, después de conocer a Emerson, Lake & Palmer, el otro grupo iniciático para mí en lo que fue mi acercamiento a la música. Si bien siempre escuché música y fui un fan de Los Beatles, descubrir el Rock Progresivo fue un cambio en mi vida. Fue un momento determinante que cambió el rumbo de mi vida y me llevó a tocar la batería, el instrumento que toco hace casi 40 años.
Esos grupos fueron la “banda de sonido” de mi adolescencia, me permitieron emocionarme, creer que había algo mejor, más allá de la música “comercial” de aquellos tiempos, pero también fueron una pilar importante en la búsqueda de mi identidad, algo tan importante en la adolescencia. Pertenecer al grupo “selecto” de escuchadores de Rock Progresivo me permitió conocer gente con mis propios gustos e inquietudes, disfrutar varios años de mi vida y encontrar amigos con quienes compartirlo.
Después de unos años descubrí otra música, el jazz-rock o jazz-fusión, como se lo llamó en esa época, a través primeramente del gran Chick Corea y después otros genios de la música. Cambié de gustos, toqué otra música, pero siempre en el fondo de mi corazón estuvo presente la música con la que empecé a “ser”. Creo que no importa cuál sea el estilo, si la música es buena nunca se deja de disfrutar. Es así como cada tanto volvía a mi amado Yes, a disfrutar de sus hermosas melodías, su fuerza, su ternura, su calidad, su creatividad.
Pero otro punto de vista de esta noticia es empezar a ver, a reconocer, que los ídolos de nuestra adolescencia se empiezan a ir y junto con ellos se empieza a ir una parte importante de nuestras vidas. Que, por más doloroso que sea, hay que reconocer que hay un final, que estamos grandes y que lo que creíamos eterno en nuestra juventud (justamente por ser jóvenes) no lo era. De todas maneras, esa parte de mi vida que guardo como un tesoro lleno de buenos momentos, me va a acompañar para siempre.
A los que creen que Chris está ahora en otro lado, créanme que los envidio. Yo siento que ya no hay más nada para él, pero nos queda su música (como se dice siempre en estos casos). Y ligado a su música están los maravillosos recuerdos que nos dejó.
A ese gran músico que se fue, a su recuerdo, le doy las gracias por todo lo que me dio.
Adiós Chris!